La flexografía es un sistema de impresión rotativa en el que se emplean planchas flexibles, con relieve, para transferir la imagen directamente de la plancha a cualquier soporte. Se trata de una técnica que apareció en 1920 y que se sigue utilizando en la actualidad para crear papelería corporativa y packaging muy originales.
Para llevar a cabo este tipo de impresión se prepara la plancha flexible mediante un tratamiento de luz UV. Esto es así ya que el material del que está hecho la plancha es fotosensible. Se elabora a partir de un negativo altamente contrastado de la imagen, que se coloca sobre el material fotosensible. El negativo y la luz UV modelan la plancha creando zonas de alto relieve en la superficie de ésta.
Después, la plancha se coloca en el rodillo. Este se entinta al entrar en contacto con el otro rodillo llamado anilox, que puede ser de cerámica o acero. A lo largo de la superficie de este rodillo se distribuyen miles de pequeñas cavidades. En éstas se alojará la tinta que, al girar, entintará directamente las zonas que están en relieve de plancha flexible. Tras ser entintada, la plancha sigue girando en su rodillo y entra en contacto directo con el sustrato a imprimir.
Ventajas e inconvenientes de la flexografía
La flexografía tiene sus ventajas e inconvenientes. Algunas de sus ventajas son que es un sistema de impresión perfecto para imprimir todo tipo de gráficos en soportes como el plástico. La plancha impresora es muy flexible y se adapta a todo tipo de soportes, y la tinta se seca muy rápidamente. Además, se trata de un sistema bastante económico. Sin embargo, uno de sus inconvenientes es que al imprimir en superficies desiguales, la precisión de la impresión puede bajar de calidad. Para ello, deberíamos utilizar sistemas como el huecograbado o el offset que nos proporcionarán mejores resultados.
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